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La Coctelera

LA PUERTA

O cómo entablar conversación con el otro lado.

16 Diciembre 2006

CHAPTER ONE

Resulta extraño, no pensé en mi nuevo estado que me expresaría en una lengua que no es la materna, son muchas las sorpresas que me he llevado estos últimos años...
Comencé a escribir de muy jovencito, afortunadamente el ambiente en mi casa estaba muy ligado a las expresiones artísticas y la lectura era algo muy habitual. Aún recuerdo a mi madre en el despacho, junto a la ventana, la luz incidía sobre su figura elegante de forma abrupta, casi violando sus perfiles perfectamente delimitados. Me fascinaba la delicadeza con la que mojaba la pluma en el tintero, sus pausas, que eran sus pensamientos, sus suspiros, escapando de su boca como esporas de lamento discreto. De vez en cuando abandonaba sus buceos
intelectuales y se acercaba hacía mi a través de la magnífica alfombra tunecina, se acercaban ella y su aroma... Recuerdo que el día que murió conservé el frasquito de su perfume, cuando lo vuelvo a abrir, ella reaparece a través de la alfombra acercándose para abrazarme y colmarme a besos...
La relación con mi padre sin embargo era algo distante, él era un hombre de honor, que no entendía de concesiones, aún me parece escucharle: "la mejor de las virtudes, hijo mio, es la disciplina".
El punto de inflexión se produjo el día que tuve el accidente con "Damisela" una de las mejores yeguas del gran amigo de mi padre, el dr. Alfonso. Me fracturé ambas piernas por varios sitios, lo más cariñoso que me dijo fue que no llorara, tenía 11 años.
Sí, lo cierto es que durante mi infancia fui recolectando una de cal y otra de arena. Aunque me siento muy afortunado, como os decía, de haber tenido acceso a la magnífica librería que teníamos en casa.
Hace unos días, aquí donde me encuentro, se produjo un extraño fenómeno, y de manera sorpresiva me encontré ante la posibilidad de incidir en vuestra capa de la cebolla, por lo que me han dicho no es algo habitual así que me he aventurado a escribir estas líneas, ignoro si recibirán respuesta pero no se pierde nada con lanzar una botella con un manuscrito enrollado en su interior. Les pido disculpas por mi torpeza de escritor venido a menos y aprovecho la ocasión para saludarles efusivamente.

W.D

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lluna

lluna dijo

He encontrado la botella flotando en este mar. He leido el manuscrito, no sé en que capa de mi cebolla a incidido.
Escribo el comentario porque me ha llamado la antención algunos detalles de este escrito; ¿cual es su lengua materna? ¿qué extraño fenómeno se produjo? ¿escritor venido a menos?
Ya ve, soy muy curiosa.

Un saludo

16 Diciembre 2006 | 10:54 PM

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Sobre mí

En estos momentos no soy nadie, aunque quizá a lo que se refiere este espacio es sobre quién fui más bien. Y esa información está mejor detallada en los escritos, parrafos y palabras del blog. Allí conocerán mis manías, ataques de egoísmo, bajezas varias y errores descomunales fruto de la insensibilidad de un pedrusco. Les doy la bienvenida, damas y caballeros.

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